Antonio Huerta Calderón

Antonio Huerta Calderón fue comerciante desde niño y hasta la fecha sigue en esta misma actividad, aunque ahora las primicias son para Dios. Hace 30 años comenzó su vida espiritual en las comunidades eclesiales de base de los sacerdotes jesuitas, participó en un curso de renovación en el Espíritu Santo y desarrolló varios proyectos dentro de esas mismas comunidades. Por último, emigró a Ciudad Acuña, Coahuila, donde lo invitaron a la Iglesia Bautista Betel. En este lugar aceptó a Cristo, estudió teología, educación cristiana y aprendió a escudriñar las escrituras.